Toallas dobladas en forma de cilindro.
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No sé si al resto de las marus del mundo les pasa como me pasaba a mí, pero el armario de mi baño era un desastre. Las toallas no cabían bien, y había algunas que usaba siempre, mientras otras estaban prácticamente nuevas. Esto último me recordaba a cuando era niña y en mi casa guardaban toallas para invitados, para esos que venían… ¿Cuándo? ¿Una vez al año? ¿Dos? Por lo visto mis hermanos y yo no éramos merecedores de las toallas nuevas. Entonces me di cuenta de que no usaba algunas toallas porque no estaban a mano, no las veía. Así descubrí esta manera de doblar toallas, con la que quedan a la vista, caben mejor en el armario y cuando las sacas tienes la sensación de estar en un hotel. Bueno, para esto último tendrías que añadir algún detalle más, pero por algo se empieza.

Hazlo en 30”
Fácil, incluso para torpes

Qué necesitarás para hacer doblar toallas como en un hotel

  • Toalla
  • Tus manos

Manos a la obra

  1. Extiende la toalla en una superficie plana como una mesa o una cama. Coge la esquina superior y dóblala hacia el sentido contrario formando un triángulo.
  2. Una vez tienes formado el triángulo coge la parte corta y dóblala por la mitad hacia la parte contraria. Ahora dale la vuelta a la toalla sin deshacer los pliegues que tienes hasta el momento.
  3. Empieza a enrollar por la parte recta hacia la triangular. No aprietes en exceso para que no se arrugue, pero tampoco la dejes “fofa”.
  4. Por último, cuando llegues al final, introduce el pico del triángulo dentro del rollo, y…voilà, ya sabes doblar toallas como en un hotel.

A veces creo que me explico bien, pero resulta que no. Suele pasarme después de una tarde con amigos, y aunque llevo toda la tarde en casa, creo que este video puede aclararte cualquier duda.

Consejos para doblar las toallas

El primero de los consejos que tengo que darte es un poco obvio, pero a mí me ha pasado, así que te lo cuento. Nunca dobles y guardes una toalla húmeda. Hay veces que crees que están secas pero ante la duda espera unas cuantas horas más. El olor que desprende una toalla húmeda puede ser peor que el de los pies al quitarse unas botas en verano, de hecho puede llegar a impregnar el resto de las toallas, y te aseguro que no quieres eso. Como digo, ya me pasó una vez, por eso en el armario introduzco bolsitas de silicio. Sí, de esas que vienen con los zapatos y creías que eran inútiles, pues para acabar con la humedad vienen muy bien.

Otro consejo a la hora de doblar toallas, es que si se trata de una muy grande, en el paso número dos añadas un pliegue. Es decir, en lugar de doblar por la mitad dobla en 3 o en 4, dependiendo de lo grande que sea la toalla y del ancho del armario en que quieras meterla.

Para acabar, te aconsejo que guardes en el armario por separado las de manos y las de cuerpo. Amontona los “rollitos de toalla” unos sobre otros, de esta forma nada más abrir el armario tendrás a la vista cada uno. Además, si cuando vas a guardar una toalla limpia lo haces debajo del resto, siempre sabrás cuál tocaría usar para darles un uso equilibrado a todas.

Después de estos consejos, estoy segura de que habrá un antes y un después en tu armario de las toallas, y si te apetece compartirlo conmigo, me encantará conocer tu caso.


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